sábado, 18 de febrero de 2012

La muestra en el perro de caza

La muestra, es decir, la parada estática, tensa y bellísima que realiza un perro de caza al llegarle una emanación de la presa, es un tema apasionante dentro del comportamiento canino, pero ciertamente complejo. La mejor forma de fomentar una buena muestra en nuestros perros de caza es tener los conceptos claros desde un principio.

La conformación conductual de la muestra

El comportamiento especializado de los perros de muestra depende de la localización y cantidad de los neurotransmisores, lo que en gran parte es una característica genética. Esto es, la conducta de parada viene programada en el cerebro del animal. El olfato juega un papel muy importante en la parada estática del perro, pero también encontramos grandes olfatos en otros perros que no muestran, como rastreadores o cobradores. Como decimos, la diferencia está en la cabeza. Es el cerebro quien ordena parar, y esto es algo innato, instintivo.

Una pauta motora es el término que utiliza la etología para definir una postura o conducta innata o instintiva. La secuencia de pautas motoras para la caza típicas en un carnívoro serían:búsqueda/fijarmirada-acecho/persecución/agarrar-morder/matar/diseccionar/consumir. Pues bien, en los perros de muestra, se ha seleccionado de forma artificial la prevalencia e hipertrofia de unas pautas motoras sobre otras. En el perro de muestra la pauta motora de fijar mirada-acecho debe prevalecer sobre la de persecución. Esa inmovilidad del perro ante la presa ha sido “creada” por el hombre. Es una actitud antinatural en el mundo animal dentro de los cánidos, ya que es más propia de los felinos. Del mismo modo que se ha hipertrofiado ese acecho, se ha reducido al máximo los patrones de matar, diseccionar y consumir. El entorno en el que se ha desarrollado esta selección, es decir, en presencia de humanos, ha llevado a desviar esa secuencia de predación a su grado máximo. Podemos asegurar que el perro de caza, cuando muestra, no está cazando realmente, sino practicando juegos sociales con los animales con los que se ha socializado. De hecho, la aparición del instinto de muestra suele coincidir con el periodo crítico de desarrollo social de los cachorros. El paso de la victoria del instinto antinatural de la inmovilidad y estaticidad sobre el instinto de persecución, instinto básico, ancestral y sumamente arraigado, supone para el perro, el paso de considerar la caza como algo egoísta donde satisfacer sus necesidades básicas a considerarla como algo lúdico y profundamente altruista y generoso hacia el hombre. Ahora caza para nosotros.
Debemos tener claro que esa inversión de instintos provoca un importante conflicto emocional. Ante el estímulo de una presa surgen ambos instintos: uno de carácter excitativo, natural, que empuja al perro a perseguir esa pieza y, a su vez otro de carácter inhibitorio, que empuja al perro a permanecer estático. Los perros de muestra nacen con ambos instintos, normalmente en cierto equilibrio. El papel del adiestrador o guía será encauzar esos instintos para que el instinto de muestra pese más que el de caza en la balanza comportamental de su pupilo. En un extremo podremos encontrar perros temperamentales, fuertes y apasionados donde prevalece el instinto de caza sobre el de muestra. Son los típicos perros activos y nerviosos que, de cachorros, persiguen todo lo que se mueve (señuelos, mariposas, pájaros, etc). En el otro extremo nos encontramos con perros que caen en muestra con facilidad pero tienen un instinto de caza precario. Suelen ser poco apasionados y poco trabajadores, a los que hay que motivar continuamente. En ambos extremos encontraremos dificultades a la hora de cazar con ellos.

El mejor modo de conocer el correcto papel del adiestrador en la muestra es conocer qué sucede en el cerebro de nuestro perro cuando ésta se produce. Como ya hemos apuntado, el mecanismo que desencadena el bloqueo físico o muestra es enteramente innato. Surge de forma espontánea ante la emanación de la presa. Este bloqueo queda explicado por la acción directa de la amigdala, situada en el interior del cerebro, por encima del tallo encefálico. Esta glándula forma parte del sistema límbico y su papel principal es el procesamiento de reacciones emocionales. Ésta actúa automáticamente, secuestrando al cerebro por un espacio de tiempo variable y segregando al torrente sanguíneo una serie de hormonas causantes de ese bloqueo físico, principalmente noradrenalina, cuyos efectos son: músculos paralizados y tensos, respiración ralentizada, frecuencia cardiaca en aumento, rostro inmovilizado en un estado hipnótico, en trance, con pupilas dilatadas y aletas nasales igualmente abiertas al máximo. Simultáneamente se produce la secreción de endorfinas, hormonas del placer, previniendo con su acción anestésica, contra el inminente posible dolor (carrera, ataque, pinchos, etc). Esta primera muestra se produce a través del atajo de la amigdala y se produce de forma inconsciente en el perro, pero en un corto período de tiempo, la información llega a través del tálamo al neocortex, la parte reflexiva y cognitiva del cerebro, cesando así el rapto emocional y haciéndose el perro consciente de la situación. Aquí es cuando surge el conflicto emocional antes comentado entre mantener el estado de inmovilidad o romper a correr tras la presa al recuperar el animal la capacidad de reflexión. Es el momento en que el adiestramiento adquiere el grado de protagonismo necesario para fomentar o destruir la muestra innata de nuestro alumno. Como todo comportamiento en los perros, la muestra es bastante plástica y moldeable y puede ser reforzada obteniendo un auténtico perro de muestra, o bien extinguida, quedándonos con un mero perro levantador.
Otra cuestión importante y muchas veces poco comprendida es conocer las gratificaciones que un perro, por naturaleza con elevado instinto de persecución, puede encontrar en la muestra. Es común escuchar sobre la necesidad de abatir las presas que el perro muestra para fomentar ese comportamiento. Se suele decir que el perro ha de morder caza. Lo que la gran mayoría de cazadores desconoce es que la selección de perros de muestra nació con la práctica de la cetrería. En los lances con halcones, el perro se limita a “mostrar” la caza, dejando a su aliado del aire el resto de la cadena de la predación, es decir, persecución y muerte. El respeto del perro por el vuelo de la presa y por el halcón ha de ser absoluto. Ya hemos comentado anteriormente que el perro de muestra no está cazando de forma funcional sino que ha pasado a ser algo lúdico. Podemos entender así, que el mero hecho de mostrar es totalmente autoreforzante. Después de cada intensa experiencia emocional como es la muestra, el organismo se encarga de segregar la hormona denominada dopamina, que provoca en el perro una gran sensación de euforia, satisfacción y placer. En teoría todas las pautas motoras están internamente motivadas e internamente reforzadas. El sentimiento interno de placer es el refuerzo. La forma más fácil de estropear la muestra de un perro de caza es hacer que dependa de un reforzador externo, ya sea positivo o negativo. El buen perro de muestra, “muestra” y punto, y su recompensa es desarrollar ese comportamiento instintivamente.


Primeros pasos hacia una muestra firme

La importancia del cerebro que antes apuntábamos la vemos muy bien en los cachorros. Éstos empiezan a hacer sus pinitos con pocos meses de edad. Las primeras muestras son totalmente instintivas, no tiene experiencias previas, y suelen suceder ante la vista de casi cualquier objeto dotado de movimiento: moscas, mariposas o el famoso señuelo de caña que utilizan los cazadores para despertar ese instinto. Este cachorro, poco a poco, empezará a hacer muestras ya no de vista, sino a través de la emanación que percibe. El cachorro captará la emanación de su primera presa, pero la curiosidad y el querer ver eso que provoca esas sensaciones en su cuerpo y mente, impedirá que se quede de muestra. La presa volará de su hocico y éste casi con total seguridad la perseguirá y se percatará de la imposibilidad de su captura. Aquí entra en acción el cerebro cognitivo, que guardará esa experiencia como un tesoro. Con las siguientes emanaciones, el perro aprenderá a sujetarse poco a poco, le hará ser más cauto para evitar la huida e irá parando las piezas gracias a su instinto, las experiencias vividas y, por supuesto, el cerebro. Estos primeros pasos son muy importantes en el futuro de la muestra de nuestro perro y debemos cuidarlo al máximo.


Decálogo para trabajar una muestra firme y disfrutar de nuestro perro

Una vez conocida la naturaleza de la conducta de la muestra y cómo comienza a desarrollarse, aplicaremos el sentido común para enfocar correctamente el trabajo del adiestrador.

1. La genética en un perro de muestra es fundamental. Al ser un patrón tan instintivo, tendremos mucho camino recorrido si buscamos un cachorro que provenga de líneas de caza contrastadas. Si la genética no acompaña, poco podremos sacar.
2. No agobiemos al cachorro. El señuelo de la caña se hará de forma muy puntual. Los instintos afloran a su debido momento. Lo normal es que comiencen las primeras muestras con 2 o 3 meses, pero existen muchos perros que no empiezan a mostrar hasta incluso los 12 meses. El abuso de la caña suele ser un fiel reflejo de la impaciencia e inseguridad de los dueños que acaban estropeando los primeros instintos, ya que los cachorros acaban interpretando el señuelo como un divertido juego de persecución o simplemente pierden interés en él.
3. Durante los primeros pasos de nuestro perro hacia la muestra, debemos hacer salidas frecuentes al campo. No debemos influir en sus incipientes muestras. Buscaremos terrenos con la mayor abundancia de caza posible, idealmente pluma, y le dejaremos aprender de sus experiencias. Le permitiremos desfogarse y perseguir la caza durante un tiempo para que aprenda de la inutilidad de esas persecuciones.
4. Durante este periodo de toma de contacto y primeras experiencias, es sumamente recomendable, y yo diría que necesario, el trabajo de adiestramiento de obediencia básico. Antes de empezar con un trabajo serio con un perro de muestra, es necesario sentar unas bases de comunicación efectiva, un vínculo sano y respetuoso y una obediencia fiable.
5. Cuando empecemos a trabajar para afianzar la muestra, tendremos en mente que la muestra es un momento muy sensible y que nuestro objetivo es que el perro opte por mantener la muestra cuando se produzca en él el conflicto emocional. Para ello tranquilizaremos al perro y le apoyaremos con voz relajada y suaves caricias durante la muestra, reforzando ese proceder. Igualmente haremos uso de una cuerda larga para controlar con suavidad pero con firmeza cualquier intento de romper esas muestras incipientes. Cualquier otro tipo de reforzador más protagónico es totalmente contraproducente. Tan absurdo es pretender premiar al perro con un trocito de comida por su trabajo como utilizar el castigo positivo durante él. El uso de un manejo brusco o del castigo son el camino más rápido para la adopción de muestras frágiles e inseguras. Un buen control sobre nuestro perro a través del citado adiestramiento básico en obediencia, hará que rápidamente puedan desaparecer los elementos artificiales de control, como decimos, el manejo físico del perro durante la muestra ha de ser especialmente cuidadoso.
6. La mejor experiencia la adquiere el perro en el ejercicio de la caza, con piezas salvajes, pero difícilmente podremos disponer de un coto en el que podamos salir con el perro todo el año y que tenga una gran densidad de caza. Así, es común el tener que recurrir a piezas de granja en algún momento. Debemos minimizar estas piezas de granja, pero si tenemos que utilizarlas, cuidaremos que sean de calidad, que vuelen fuerte y bien y que no huelan en exceso a pienso.
7. Iniciaremos el trabajo siempre sobre piezas de vuelo. Dejaremos el pelo para más adelante.
8. Nunca, nunca, nunca, animaremos al cachorro o perro joven, cuando está en posición de muestra a romper la muestra. Como ya apunté, es un perro de muestra, no un levantador. Seremos nosotros los que entraremos a levantar la presa. Otro asunto es con un perro adulto que ya conoce su trabajo, que tiene una muestra fija y que nos espera. El que quiera enseñar a su perro a levantar la presa podrá hacerlo, pero ha de saber que no es el cometido del perro de muestra y siempre habrá cierto riesgo de estropear la calidad de la muestra.
9. Igualmente, el perro no deberá guiar por sí solo. Los perros de muestra, después de la parada estática, en muchas ocasiones necesitan asegurar esa emanación, bien por no captarla claramente o bien por que la pieza se va alejando a pie, y comienzan a guiar, intentan acercarse de forma sigilosa. Debemos reforzar la posición estática del perro. Siempre esperará nuestra llegada y nuestra orden para guiar. Como en el caso anterior, queda a nuestra elección el dejar la guía de forma espontánea a un perro veterano.
10. Paciencia, constancia y respeto con nuestro compañero.
David Martín

5 comentarios:

  1. tengo una perra braca de 1 año y medio y no me realiza la muestra solo las atropella pero tiene una excelente nariz que hago para que me empiece a mostrar

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  2. coge una caña y le atas un zorzal o el ala de una paloma, lo sacas a la calle y haces como si estuviera viva, si el perro no para haz como si se fuera la pieza, sigue intentándolo, ya te la hará tarde o temprano.

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  3. YO TENGO UN PERRO BRACO PARA CON LA VISTA PERO NO ME BUSCA CON EL OLFATO COMO LO PUEDO HACER PARA QUE BUSQUE?

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  4. Tengo una perra braco aleman de un año siete meses y no realiza la muestra choca con ellas como lo puedo hacer para que realize la muestra??

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  5. Tengo una perra braco aleman de un año siete meses y no realiza la muestra choca con ellas como lo puedo hacer para que realize la muestra??

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